El cuento de los tres cerditos y la niña

maxresdefaultNo todo el mundo se acuerda del precioso cuento de los 3 ositosHabía una vez una familia de 3 osos que vivía en una casa en la mitad del bosque. Uno de los osos era muy grande y era el padre, el otro de tamaño medio era la madre y el más pequeño de los 3 era su hijo.

Encima de la mesa estaban los 3 platos para comer la sopa: Un plato grande por el padre oso, un plato de tamaño normal para la madre oso y un plato pequeño por su hijo, el osezno.

En la caseta había 3 sillas, cada oso tenía su silla para sentarse. Una silla grande por el padre oso, una silla media por la madre oso y una silla para el pequeño oso.

Y asimismo había asimismo 3 camas. Una cama muy grande que había comprado en la tienda online el padre oso, una cama normal para la madre oso y una cama pequeño para el oso más pequeño.

Un día los 3 osos hicieron una sopa buenísima para la cena. La pusieron en los 3 platos y como era recién hecha y aún era muy caliente, mientras que aguardaban que se enfriase un tanto, se fueron a entregar un camino por el bosque.

Y mientras que los 3 osos paseaban, llegó una pequeña hasta la puerta de la caseta. Aquella pequeña era muy murmuradora, peleona y observando al mismo tiempo por las ventanas vio que en la casa no había absolutamente nadie, abrió la puerta y entró.

La pequeña vio los 3 platos de sopa encima de la mesa. Como tenía un tanto de apetito probó la sopa del plato más grande. Si bien se lo encontró realmente muy caliente y se quemó como nunca la lengua. Entonces probó la sopa del plato medio que asimismo halló demasiado caliente y no se la quiso comer. Para finalizar probó la sopita del plato pequeño. Aquella sopa era perfecta, por sierte no era ni demasiado o excesivamente caliente ni demasiado fría, conque se la comió toda.

Tras comer la sopa, la pequeña deseaste sentarse sobre la silla grande y la halló demasiado alta. Entonces se sentó en la silla media y la halló demasiado blanda. Por último se sentó en la silla más pequeña. La halló perfecta, ni demasiado alta ni demasiado blanda, con lo que se sentó bien sentada para reposar un poco; mas aquella silla era demasiado pequeña para ella y, de pronto, se rompió y la pequeña por tierra acabó.

Entonces la pequeña miró el resto de la caseta y llegó a la habitación donde estaban los 3 camas. Para comenzar se estiró en cama más grande y halló que era demasiado duro. Después se tumbó en cama medio y halló que la almohada era demasiado grande. Por último se puso en cama más pequeño y lo halló perfecto y enseguida se quedó totalmente dormida.

Cuando los 3 osos retornaron del camino y también iban a comer la sopa.
El padre oso afirmó con su voz ronca:
– Alguien ha probado mi sopa!
La osa madre afirmó con su voz, bastante más fina:
– Alguien asimismo ha probado mi sopa!
Y el pequeño oso afirmó con su vocecita:
– Puesto que alguien se ha comido mi sopa!

Entonces el oso padre vio su silla y dijo:
– Alguien se ha sentado en mi silla!
Y la madre oso dijo:
– Y asimismo a mi!
Y el osezno se quejó con voz llorosa:
– Puesto que alguien se ha sentado en mi silla y la ha roto!

Y los 3 osos empezaron a buscar por toda la caseta.
Cuando llegaron al dormitorio, el padre oso exclamó con su fuerte voz:
– Alguien se ha metido en mi cama!
La madre oso llamó todavía más:
– Alguien se ha metido asimismo en mi cama!
Y en el oso pequeño exclamó con su vocecita:
– Puesto que alguien se ha metido en mi cama …. y aún es !!!!

La pequeña que dormía en su cuna, de pronto se despertó atemorizada.
Y si bien se atemorizó más cuando vio a los 3 osos mirándola desde lado de la cama, con lo que haciendo un salto para salir de la cama y salió corriendo de la caseta.

Los 3 osos se quedaron pasmados viendo como aquella pequeña ignota había escapado de su casa como una esperitada.

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